Marilina Bertoldi: “en Salta se están gestando nuevos sonidos y eso es increíble”


La edición 2019 del Festigauch no quedará como una más. La presencia de Marilina Bertoldi, la última ganadora del Gardel de Oro fue el resumen perfecto de la esencia que se respira en cada edición del festival: una clara reivindicación de la mujer y del trabajo autogestivo e independiente de la escena local.

Tras una explosiva presentación acústica en la flamante Usina Cultural, la guitarrista, cantante y compositora tuvo una charla relajada con Guiso donde habló de la actualidad cultural en el país y destacó el potencial de los artistas salteños.

Hace poco dijiste que la música argentina está viviendo un buen momento porque prevalecen las ideas. ¿Qué viste en los artistas salteños?


Salta es la nueva ciudad emergente del país. Está sucediendo algo muy interesante en este lugar, hay un caldo de artistas de un nivel muy alto.

Lo que más me gusta de los artistas salteños es que tienen un sonido muy autóctono y moderno a la vez. No negocian, ni se venden a un sonido como el que tiene que ser sino que proponen algo distinto y que suena muy local, muy bien tocado y muy lindo. Están planteando un nuevo sonido y eso es muy interesante.

Lo destacaste en tu show cuando hiciste sonar la guitarra de Lisandro de Superpasto…


Hermosa guitarra, casi me la llevo (ríe)


Me interesa mucho Salta y sus artistas. Me interesa como conjugan todo y le están dando una vuelta de rosca a sonar a locales, eso me parece increíble. Están haciendo una nueva propuesta que no respeta a ningún sonido internacional, es algo que se está gestando acá.

Por ejemplo Agua Florida me parece increíble, hacen boleros que tienen un momento de rítmicas más autóctonas. Feli Colina y Balta Oliver son dos de los artistas más increíbles de esta generación. Y lo más lindo es que están juntos y están todos unidos.

¿Estamos en un buen momento coyuntural para hacer nueva música?


Siempre es un buen momento para hacer música, pero creo que ahora está pasando algo muy increíble.

Yo venía tocando y de repente hubo algo que me encontró en un momento histórico en Argentina, una escena, una necesidad de otro tipo de personas, representantes de otras cosas y creo que en algún punto me embanderaron con una bandera que es mía y obviamente tuve que asumir esa responsabilidad

¿En algún momento pesa esa bandera?


No me pesa. En algún momento fue un: “uy! Lo quiero hacer bien sobre todo”, no quiero que esto pase por un lugar ególatra, sino entender que pasa más allá de mí. Un momento en el que tengo que abrir las puertas a otras personas y ¡es hermoso! A mí siempre me gustaron los artistas contemporáneos y yo no sentía que era contemporánea antes de esto. Ahora siento que ahora puedo hablar de algo que sí me representa y si me atraviesa.

¿Quiénes fueron tus artistas contemporáneos?

Charly García con Clics Modernos me pareció un disco que emocionó mucho por lo jugado que era, lo representativo de esa época y lo actual que sigue sonando en muchos sentidos. Ese tipo de artistas siempre me gustaron y los envidié en algún punto porque podían hablar con muchas personas. Siento que el arte cuando llega a ese punto es muy interesante.

El arte en todas sus expresiones busca dejar un mensaje y tiene un destinatario ¿Vos a quiénes les estás hablando?

¡Totalmente! A una generación que se está despertando, levantando y además le está dando fuerza verse reflejada en muchas personas que se suben a los escenarios. Es por eso que siento la necesidad de hacerlo bien y de nuevamente ser muy consciente que esto no pasa específicamente por mí, pero soy la persona que está parada en ese momento, en ese lugar.


Dios está en todas partes pero atiende en Buenos Aires… ¿Esta premisa también vale para los artistas?

Yo soy de Sunchales, un pueblo del interior de Santa Fe muy chico, donde no iba ningún artista y cada vez que iba alguien, muy de vez en cuando, era un momento muy preciado, de mucha investigación, de inspiración, sea quien sea. Por eso, ya con sede en Capital Federal, me parece importante que los artistas que estamos allá seamos conscientes de esta revolución de abrir espacios en otros lugares con la masividad que tenemos con las redes sociales, en las que estamos generando un ruido y aparecer en distintos lugares uniendo a artistas locales. ¡Es una pequeña gran ayuda!

Sabemos que es muy difícil ser profeta en la propia tierra y muy difícil que te vayan a ver. Acá hay un montón de artistas que te dicen “te amo, me inspiraste, yo también toco”. Es importante entender que no hay que ir solo a Capital Federal, hay que destruir eso. Es muy duro para cualquier persona irse de tu lugar.

¿Vos contaste con la mano de algunos consagrados para llegar?

Yo me siento un sapo de otro pozo en ese sentido. Yo esperé de algún modo recibir más cariño de parte de algunos artistas y no lo tuve. Ahí es donde dije “ok, a mí me ven diferente y está bien” y rompí esa ilusión. El cariño y el amor a mí me viene de la gente. Hay algo que yo represento y a ellos los cuestiona, me imagino que les da como un miedo conmigo. Está bien, ya lo acepté. Hay algunos artistas que tienen noción de lo que pasa en la realidad de otros, esos son los árboles de buena sombra.



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